Cuando BMW se propuso diseñar su primera deportiva de 1000cc, se plantearon un solo objetivo, conseguir la mejor moto. Y lo consiguieron.
La S1000RR supuso para BMW un gran golpe de efecto, puesto que utilizando la misma base que las SBK japonesas (1000cc y 4 cilindros en línea), la marca bávara demostró que podía hacer una moto mejor que ellos. Desde los primeros días ya se impuso en todos los comparativos entre las distintas deportivas de calle, y el año 2010 arraso en los campeonatos de Superstock (las motos de competición más parecidas a las de calle). En la Copa del mundo de Superstock consiguió la victoria en 9 de las 10 carreras, y en el CEV también dominó con 6 victorias en 7 carreras.
Técnicamente la moto parece la típica deportiva de 1000cc japonesa (chasis de doble viga en aluminio, motor de 4 cilindros en línea), pero no se conforma con esto, sino que está un paso más adelante. Su motor es el más potente entre todas las motos de calle, y fue la primera moto en usar una electrónica sofisticada, con cambio semiautomático y control de tracción. Su chasis sorprendió desde el primer día por su impecable comportamiento, junto con su bajo peso recién salida del concesionario. Todo esto la convierte en una apuesta ganadora para cualquier competición basada en motos de serie, y también como elección para los usuarios más Racing.
Mejoras aplicadas a la moto:
Motor puesto a punto por Style Moto
Escape Akrapovic en titanio
Radiador Tamburini
Interior de horquilla y amortiguador Bitubo puestos a punto por Federacing